Uruguay, te queremos ver campeón. - Que vuelva la Celeste de antes
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Uruguay, te queremos ver campeón.

15 Ago 2013

mundialitoLa Copa de Oro de Campeones Mundiales, mejor conocida como Mundialito o Copa de Oro, fue un torneo internacional de fútbol organizado por el gobierno dictatorial de uruguay que reunió a las selecciones nacionales campeonas del mundo y los pecho frios de Países Bajos (que nunca ganaron nada). Fue disputado en Montevideo entre el 30 de diciembre de 1980 y el 10 de enero de 1981 y tuvo mucha repercusión en la época, siendo considerado un torneo de alto nivel.

Este fue un torneo armado por dirigentes de los de antes, esos dirigentes con hombría y negocios turbios, siempre acompañados de su bebida alcohólica preferida y su séquito de mujeres. A la cabeza de todos, el inefable Washington Cataldi (un hombre del que nunca se supo profesión u ocupación: simplemente laburaba de dirigente).

Madrid fue el punto de encuentro de Cataldi con el empresario griego Angelo Vulgaris, quien tenia las garantías económicas. Enriquecido con negocios de exportación de carne a países africanos, el empresario heleno vio pronto que su cuenta en dólares se podía disparar. En su poder quedaron los derechos comerciales del torneo, verdadero eje del negocio. Cataldi, hablando en nombre de la FIFA y de la Asociación Uruguaya de Fútbol, le prometió plenos poderes, pero unos y otros se olvidaron de quien tenía en exclusiva los derechos en Sudamérica del Mundial de 1982 en España: (Organización de Televisión Iberoamericana). La respuesta de la OTI fue tajante: o se le cedía la transmisión del torneo o dejaba sin imágenes del Mundial de España a quien diera el Mundialito.

La figura de Vulgaris (acabaría en prisión por narcotráfico años después), empezó a levantar sospechas por todos lados. Cataldi, ayudado por Artemio Franchi (italiano y vicepresidente de la FIFA) encontró una solución en la persona de un empresario de 44 años que buscaba dar un impacto mundial a su negocio televisivo y de paso abrirse paso en el fútbol. Su nombre, Silvio Berlusconi (Il Cavaliere). A sus manos pasaron a poco más de una semana de empezar el torneo los derechos y su venta para que la competición se viera en 43 países. Como dato anecdótico, el señor Vulgaris falleció hace poco más de dos años totalmente arruinado de tanta frula, kewi y señoras de la noche.

Mundialito_rete_victorinoLa final se jugó en el historico Centenario el 10 de enero y se repitió el marcador del Maracanazo: 2-1 (Barrios y Victorino para Uruguay y Sócrates para Brasil). La fiesta que los militares esperaban se convirtió en un grito de libertad para el pueblo. Aparicio Méndez y los miembros de su gobierno se miraban atónitos cuando, con el partido ganado, de las viejas tribunas del Centenario se apoderó un grito casi salvaje: “Se va acabar, se va acabar, la dictadura militar”. La banda de música quiso acallar aquel clamor, pero fue el propio Méndez el que ordenó que dejara de tocar para no excitar aún más a una masa que no estaba por el silencio.

Lo ocurrido ese día no fue el fin de la dictadura. sí fue el grito democrático de un pueblo, el uruguayo, que aprovechó el fútbol para gritarle al mundo su deseo de democracia. De paso, un triunfo en la final ante Brasil, siempre saludable.

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