Obdulio - Que vuelva la Celeste de antes
Reivindicando los viejos valores
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Obdulio

04 Jul 2013

529120_10201013361279167_1194630298_nDecir Obdulio Jacinto Varela es palabra santa, es el paradigma de los viejos valores. Decir simplemente Obdulio es hablar del símbolo del fútbol uruguayo y de la Garra Charrúa, es hablar de valores grabados a fuego en la memoria popular uruguaya.

Obdulio nació pobre y asmático y desde chico tuvo que salir a ganarse la vida. Fue limpiabotas y vendedor puerta a puerta, y siempre tuvo al fútbol como pasión. Empezó en Wandererers, donde en 1937 ya era conocido como el Negro Jefe. De carácter recio, hosco, de pocas palabras, sin sonrisas, los compañeros le obedecían y los rivales lo respetaban en cualquier cancha.

Varela no era rápido; tampoco era muy hábil con el balón. Su técnica, sus conocimientos tácticos, su físico eran los habituales en esa época. Sólo sobresalía en un apartado: el carácter. Muchos dicen que en una enciclopedia deportiva debería aparecer su foto junto a la palabra Capitán. No exageran.

La historia le había reservado a Obdulio una cita, el 16 de julio de 1950. Ese día, el césped de Maracaná vio como el patrón celeste orquestó la épica victoria, la más sonada de la historia deportiva. Manejando la psicología del juego como nadie y ejerciendo un rol de líder al nivel de los grandes de la historia. Sin ser brillante ni técnica, ni física ni tácticamente, Obdulio brillaba en todo lo demás.

El Negro Jefe nunca perdía la calma, ni siquiera en un estadio con 200.000 personas en contra.  “cumplidos solo si somos campeones” dijo en el vestuario cuando los dirigentes se conformaban con perder por 4 goles. Lo demás es todo conocido: la pelota abajo del brazo, la protesta de offside para enfriar el partido, la recorrida por los bares tomando con los brasileros después del partido (“mi patria es la de la gente que sufre”).

Sport. Football. 1950, World Cup Finals.                        (Rio de Janeiro). Brazil. Uruguay 2 v Brazil 1.

Cuenta la leyenda que cuando Jules Rimet, le entregó el trofeo, Obdulio solo dijo: “Dame la copa y andá a cagar”.

El “Negro Jefe”, no hizo ningún gol en la final ante Brasil pero demostró que un brazalete de capitán bien puesto también gana partidos. De hecho, mientras vistió la camiseta Celeste en un Mundial, Uruguay nunca cayó derrotado. Obdulio vistió la celeste en 45 oportunidades, convirtiendo 9 goles. Se retiró en 1955 y murió en 1996 en la misma pobreza de sus comienzos.

 

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