Favio es el hijo del Mago, el único que vive con él ya que sus dos hijas mayores viven con la madre y están distanciadas. El pequeño O’Neill, de diez años, es la luz de los ojos de Fabián. Autodeclarado “poco responsable”, el Mago isabelino la tiene bien clara a la hora de elegir la forma de criar a su hijo. Trata de que siga sus experiencias.

“Para Favio, mi hijo, sería normal el hecho de jugar con niños de su edad, pero desde muy chico él se rodea de niños mayores u adolescentes y los escucha. De esa manera crecerá más rápido y con otra visión de todos los temas. Fue lo que me pasó a mí. Si bien es normal que debe jugar con los de su misma edad y tamaño, también debe saber las cosas que pasan en un bar, como él que desde los 3 años se pasa en el club y a veces está en la cantina y allí ve las cosas que pasan y aprende el respeto que le debe tener a una y otra persona y a comportarse en las diferentes situaciones”.

Favio es casi la sombra de su padre, lo acompaña a todos lados, es hincha de Nacional y también simpatiza por Wanderers. Juega de mediocampista en el equipo Don Bosco de Paso de los Toros. Fabián lo mira con orgullo y ha comentado en notas que le da plata si mete goles y repasa las tarifas de cada conquista: “Los goles normales, 100 pesos; de tiro libre, 500; penales no tira. Quiero que estudie, que es mucho mejor. Si quiere jugar, que juegue, pero soy el padre: tengo que darle de comer a mi hijo. No voy a salvarme con él como hacen otros, no estoy para pedirle nada. Andaré por cualquier lado, seré borracho y todo lo que quieran, pero mi hijo tiene que estar bien y tener lo que necesita. Eso hizo mi abuela conmigo, me enseñó a ser gente”.

El botija no lo vio jugar profesionalmente a Fabián, pero cuando tienen su ratos juntos, papá O’Neill le cuenta cosas, aunque a veces le “agrega el IVA” también, según él mismo dijo. “Cuando mi hijo ve fotos me empieza a preguntar y cuando vemos un partido de fútbol, me consulta para saber si yo jugué en esa cancha. Yo le explico por arriba todo lo que puedo y de vez en cuando le invento alguna, no se vayan a creer que siempre la canto la justa”.

Tal vez muchos no lo sepan, pero el pequeño Favio es sobrino por parte de madre de los Ramírez de Wandererers (Julio y el Cabeza Ronald) y obviamente por parte de padre del gran Rider (http://lacelestedeantes.com/2013/12/04/la-furia-de-rider-oneil). Confiamos en que saque la magia del padre, pero lo que es seguro que por su sangre corre mucho fútbol. TE ESTAMOS ESPERANDO MAGUITO, PARA QUE VUELVA UN O’NEILL A LA CELESTE!