“El partido se gana con los huevos en la punta de los botines”, dijo Obdulio a sus compañeros antes de la final de Maracaná. Aquellos botines totalmente negros se lustraban con betún o con “satinola”, que así se llamaba a la pomada para zapatos.

Cuesta pensar en que algún jugador de la actual Celeste diga algo así, porque no resultaría creíble poner los huevos en botines naranja flúo, dorados o camuflados. Así es señores, los tradicionales botines, tamangos o zapatos de fútbol negros han sido sustituidos por la huella multicolor que dicta la moda. En una entrevista al utilero de la selección, el popular “Minguta”, el periodista Atilio Garrido le preguntaba: “Minguta, ¿usted es de la época del betún y del cepillo no?”, a lo que el resignado equipier respondía: “sí, ahora lamentablemente muy poco se usa eso”. Estamos hablando de un hombre que supo prepararle el equipamiento deportivo a Paolo Montero, al “Canario”, al “Pato” Sosa, a Darío Rodríguez y tantos otros gladiadores de sobrio calzado color luto.

Ese hombre hoy, obligado agacha la cabeza para conservar su fuente de trabajo, y con mucha vergüenza acarrea los botines de colores de los modelos de calendario. Ese recio equipier debió adaptarse a las entrevistas que lo ven declarando “los azul con plateado son de Palito, los naranja con lunares son de Diego, los animal print del Edin”.

Los jugadores de hoy enterraron a los botines negros, marca en el orillo de un fútbol de hombres recios, que cuidaban su herramienta lustrando con betún o con saliva para entrar al campo de juego. Hoy, la moda multicolor monopoliza el calzado sepultando la identidad de nuestro deporte. Botines blancos, naranjas, amarillos, dorados, verde flúo, rojos… para todos los gustos. Y son de plástico, lo que hace imposible aplicarles ningún producto porque deteriora su superficie. ¡Qué lejos quedan aquellos tiempos en los que era común ver a los jugadores con marcas de betún en las medias!, aquellos tiempos en que los utileros hacían del lustrado de los botines un arte, deslizando con maestría el cepillo sobre los rebordes. Hasta la gloriosa conquista del Mundialito del ’80 tuvo como marca registrada la sobriedad en el calzado de los futbolistas, de gesto adusto, mirada recia y desafiante que evidenciaba incomodidad ante las cámaras y los micrófonos.

Fue el comienzo de la exportación de jugadores a Europa lo que hizo que se comenzaran a ver de a poco esbozos de la lamentable moda que hoy invade los terrenos de juego. Algunos jugadores de aquella época recuerdan la sorpresa que significó la primera vez que vieron a un colega de botines blancos, parecía que iba corriendo de medias. En el próximo mundial, ninguno de los players que vestirá la gloriosa casaca color cielo calzará botines negros como el “Mariscal”, como el “Negro Jefe”, como el “Peta” o Paolo. El color negro ha desaparecido de las canchas. Hoy en día, los botines son diseñados por modistos y estudiosos del marketing.

Revisando un poco los archivos de prensa, encontramos que el entrenador Alex Ferguson (el mismo que le tiró un botín por la cabeza a Forlán por no hacerle caso), prohibió en 2010 que sus jugadores calzaran botines de otro color que no fuera negro, como debe ser en un deporte de hombres. Este prohombre (pese a ser extranjero), justo es destacar, impuso su cordura ante tanta metrosexualidad argumentando que los colores eran una muestra de ostentación e individualidad.

Alguien debería tomar cartas en el asunto, y prohibir a nuestros jugadores entrar al campo con esos colores en sus pies. Aquellos botines negros de Suárez contra Perú nos hicieron albergar una luz de esperanza, seguramente la presión de un plantel de delicados atletas lo hizo cambiar de opinión. “Los championes de los pibes, los botines del ‘50”, quedan tan lejos… otros tiempos, otro fútbol. Qué linda época cuando todos los jugadores usaban botines negros, aquella herramienta que tan sobrio conjunto hacía con el “pantalón negro y medias negras”, hoy es tan solo un recuerdo del pasado.¡QUE VUELVA EL CALZADO SOBRIO Y EL BETÚN, QUE VUELVA LA CELESTE DE ANTES!