Habrá gente que no comulgue con los principios y los conceptos vertidos en esta espacio, algo que nos tiene totalmente sin cuidado. Como somos incondicionales hacia nuestros prohombres y nuestros referentes, nos rendimos eternamente ante la obra de Paco y hacia el legado de Obdulio, hacia cada aparición de Fabián y las peripecias de Paolo y el Canario y tantos otros grandes que no nos cansaremos de honrar.

Es por esto que hoy no podemos dejar de compartir con el pueblo obdulista un documento que nos llena de orgullo, para que las nuevas generaciones vean como se debe divertir un prócer de la dimensión del Chengue, pero que también es la forma recomendada para el esparcimiento de cualquier ciudadano obdulista de a pie.

Vean ustedes compañeros qué fiesta, qué estirpe, qué clase se despliega por parte del gran Richard en esta celebración privada junto a amigos, vaya uno a saber si en su domicilio particular o en algún otro lugar.

Mientras el hijo japonés de Pablo Forlán concurre a ver al tal david jeta que maneja el tocadiscos, y ahora probablemente vaya a hacerle una felatio al señor inglés ese que viene a tocar al Estadio, Richard Javier Morales amanece al borde de una piscina rodeado de elementos femeninos de esos que van más al frente que Uruguay en Maracaná, bailoteando al son de La Kexu, e incluso tomando el micrófono y demostrando como canta, a sabiendas de que nadie le va a decir nada. Como es sabido, la música tropical es patrimonio del futbolista oriental, no como los modelitos que escuchan a tan bionica o música electrónica.

No sabremos nada de lo ocurrido antes de este momento que aparece en el video, pero seguro que el Chengue dejó en alto nuestra bandera. QUE VUELVA LA DIVERSIÓN Y LAS FIESTAS DE ANTES, QUE VUELVA LA CELESTE DE ANTES!