El Cacha siempre fue uno de los nuestros, el humilde centre half que vino desde su Paysandú natal a dejar su huella en la historia de nuestro fútbol. Humildad, sacrificio, entrega, fueron y son atributos que lo hicieron enseguida uno de los preferidos de nuestra prédica. Incluso el obdulismo le ha sabido perdonar su participación en el nefasto calendario, y para nosotros no reviste importancia que haya cantado el himno mexicano jugando por su club (queremos suponer que si jugamos contra México no lo va a cantar). Algunos se han molestado por el nuevo perfil de Egidio Raúl, con declaraciones altisonantes, pero para nosotros sigue siendo uno de los nuestros.

Desde que apareció, cuando los hinchas exitistas de siempre decían que parecía más un vendedor de panchos que un futbolista profesional, el Cacha se ganó el corazón de todos. Ante tanto abdominal y metrosexualismo, ver a un exponente de la panza raviolera sudar la casaca color cielo no tiene precio. Así, a lo largo de dos eliminatorias, dos mundiales, dos Copas América, unos Juegos Olímpicos y una Copa Confederaciones, el pequeño gigante descendiente en línea directa de Dios Obdulio siempre cumplió con su papel. Pero hay algo que nos viene faltando, o todos queremos ver. El gol del Cacha con la Celeste.

Se terminaba el partido contra los chilenitos, ya era una realidad la victoria y la forma en que se logró, cuando el robusto 5 oriental roba el útil y arranca hacia el área chilenita. Al llegar a la medialuna, toca para el Pato Sánchez, recibe la pared y enfrenta al goalkeeper en un instante que pareció eterno. Usted, nosotros, todos la quisimos empujar, amagarle al meta y gritar todos juntos ESE gol, nuestro gol, el gol del hombre que nos ha sabido representar todos estos años. Quiso el destino que el Cacha definiera como lo que es, quedándonos todos con el grito de gol en la boca y la puteada a flor de labios. Seguiremos esperando ese momento, que ojalá podamos disfrutar juntos. QUE SIGA DANDO CRIOLLOS EL TIEMPO, Y QUE LLEGUE EL GOL DEL CACHA! QUE VUELVA LA CELESTE DE ANTES!