Mucho revuelo ha causado el tema de la famosa oferta de Nike para vestir a la selección uruguaya, y encandilar a la gente con su famosa pipa. Estamos de acuerdo en que Puma tampoco es solución, vistiendo al Cacha como un matambre, y haciendo que cuando usted quiere ir a comprarse una salga puteando. Todavía, la patrona y los gurises se le ríen en la cara al ver su apariencia.

Gran parte de la prensa se ha maravillado con la carta publicada por los jugadores, “plantándose” contra la dirigencia para lograr mejores condiciones económicas en el acuerdo. Siempre defendemos el derecho del jugador, consagrado en el estatuto de la Mutual de Futbolers, pero como se dijo por ahí, en 1950 plantarse contra los dirigentes era decirles “cumplidos, solo si somos campeones”. En 2016, es apenas un “queremos soutienes Nike”. Acá es donde hay que separar el aserrín del pan rallado.

El otrora capitán con apodo de señora mayor busca la mejor imagen para sus compañeros, mientras que el actual capitán planta bandera enunciando al prócer José Gervasio Artigas como haría el gran Canario García, lo que no deja espacio para más nada que el aplauso de pie. Pero que tampoco olvide Godín sus orígenes, cuando supo vestir marcas de las denominadas “blancas” como MGR a nivel de clubes u otras en sus comienzos en el combinado.

A todo esto, quien es señalado por muchos como el malo de la película, es el paladín de siempre que por buscar lo mejor para el futbolista y para el fútbol uruguayo, sale mal parado. Hemos dicho siempre que este país no perdona el éxito, y Paco puede dar fe de ello. El gran incomprendido en todo este asunto.

Por otra parte, voces como las de Freddy Varela diciendo que se encuentra entre la espada y la pared, o la del presidente de Juventud argumentando que lo mejor es abrir una licitación para que puedan presentarse empresas chinas, no hacen más que sumar para el ambiente caldeado que se vive por estas horas. Y es aquí donde radica el punto. No todo en la vida es Nike o Puma. ¿Por qué no aprovechar la coyuntura y volver a las Enerre, las Uhlsport, L’ Sporto, la propia marca Tenfield, o recurrir a clásicos más adaptables al cuerpo del oriental promedio como Deport Hit o Bullit?

Lo que está claro, y en lo que todos estamos de acuerdo, es en que la casaca debe ser celeste, la de alternativa roja, y debe ser apta para el uso del obdulista con cuerpo de hombre natural y no de maniquí de Los Cuatro Ases.

Gracias al aporte de obdulistas de a pie, nos llegaron diseños que podrían ser tenidos en cuenta para la nueva casaca. Confiamos en que esto se solucione de la mejor manera, como siempre se hizo entre hombres. A fin de cuentas, todos queremos lo mismo. QUE VUELVAN LAS CASACAS DE ANTES, QUE VUELVA LA CELESTE DE ANTES! GRACIAS PACO!