Los gorriones celestes ya quedaron afuera de un mundial contra Ecuador, ya lloraron, ya pidieron perdón a la gente. Incluso, se despidieron intentando algún conato que no pasó a mayores. Lógico, mire si los rezongan y nunca más tienen la chance de ponerse la gloriosa malla color cielo. Hay un dicho que reza que la culpa no es del chancho, sino de quien le rasca el lomo. Entonces, hay que entender de una buena vez, que no podemos seguir desperdiciando energías en enojarnos porque no se cita a las selecciones a jugadores de tal o cuál equipo. No, ¿acaso la tibieza de estos juveniles actuales conoce de camisetas de clubes? Tampoco conocía de colores la hidalguía de nuestros players de antaño, por eso es hora de un cambio y de empezar por aceptar que a la celeste la deben vestir los más aptos. Y a esos, quererlos como a la vieja de uno.

¿Importa ya detenerse en el análisis técnico? Creemos que no. El tema acá es de quienes están a la cabeza del organigrama. El nuestro es el único país del mundo en el que un estratega probadamente idóneo como Víctor Haroldo Púa, está en la casa comiendo rosca de chicharrones a la espera de alguna oportunidad. ¡No! Hay que darle ya mismo al artificie de los botijas de Malasia ’97 el cargo de coordinador de selecciones juveniles y el mando de la Sub 20. Es él, no hay otro. Vigencia, trayectoria y sobrada capacidad avalan a un hombre que está en la edad justa, más maduro que en aquel entonces e incluso con un mundial de mayores a sus espaldas.

¿Quién debe encargarse de toda la estructura de juveniles? La respuesta es obvia. Hay que dejar el orgullo de lado, e ir a golpearle la puerta de don Nelson Spillman. Hay que dar vuelta la página y olvidar que haya habido alguna confusa situación que involucrara a algún juvenil elemento y al tío Nelson, ya debe haber quedado todo aclarado. Como también quedó aclarado que el propio Spillman conociera de vista al sicario que intentó matar a Gabito. ¿Quién no conoce de vista a alguien?

La selección juvenil debe ser un equipo de hombres, de ser posible con hijos, curtidos en los avatares del fútbol y de la vida. Y eso, solo lo puede inculcar en las nuevas generaciones la vuelta del Consejo Único Juvenil, bastardeado instrumento de formación que quedó en el olvido por toda la buena prensa del “proceso” del Quetejedi y sus colaboradores. Entonces; Spillman presidente, Púa coordinador y DT de la Sub 20. Hasta ahí, impecable. Hay que elegir muy bien a quién ponemos al frente de la Sub 17, escalón que no cualquiera puede sortear sin pegarse en la pera. Tiene que haber un verdadero formador en valores, una persona con experiencia y con ideales firmes, que lidere con el ejemplo y no con palabrerías. Pablo García fue hombre de confianza de Púa en aquella juvenil y viene de salir campeón dos años consecutivos dirigiendo juveniles griegos, a los que les lee frases del ideario artiguista. ¿No sería mejor aprovecharlo con los nuestros? Va a ver cómo se les van todas las pavadas de sacarse fotitos posando como los Bastriboys. A lo sumo, le podrán pedir una clemencia para los vencidos en vez de dejarles la pierna arriba, pero tendrán bien claro que nada pueden esperar si no es de ellos mismos.

Queda la Sub 15, la que acompaña el quiebre ese que se da entre la infancia y la adultez. Antes no existía la adolescencia; en el momento que lo llevaban a debutar, ya era adulto. Y no era todo tan complicado como ahora, que hay que ver hasta cómo se les habla a los botijas. Paolo y el Chengue, así como para no andar dando muchas vueltas, son la dupla que necesitan las camadas que vienen de abajo queriendo volver a ser uruguayos como los de antes, como los de siempre. El contraste perfecto entre orden táctico aprendido en el fútbol italiano, pierna fuerte, códigos del fútbol de la B y la C y carga de cajones en el mercado, experiencia mundialista y carpeta. Entrarán niños, saldrán hombres. Y nuestras juveniles nunca más le van a quedar eliminadas de un mundial a manos de Venezuela o Ecuador, nunca volverán a pasearse frente al mundo sin jugadores de ébano ni estarán nuevamente en los primeros puestos del ferplei. Depende solo de nosotros, pero alguien tenía que decirlo. El organigrama está planteado, es hora de que el pueblo se haga eco.

Que vuelva el Consejo Único Juvenil, que vuelva Spillman, que vuelva Púa con el Canario, Paolo y el Chengue y que por favor vuelvan los juveniles de antes y la celeste de antes.